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Los 7 tipos de contabilidad y a qué se dedica cada uno

Una buena contabilidad es un requisito indispensable para todas las compañías en búsqueda del éxito empresarial. Solo al llevar un control detallado de tu actividad financiera puedes evaluar tus estrategias de mercado, diseñar planes de ventas, gestionar tus presupuestos y cumplir con tus obligaciones fiscales. 

Esta tarea puede parecer complicada ya que requiere analizar una importante cantidad de datos e integrarla en una visión panorámica del estado de tu empresa. Sin embargo, gestionar la contabilidad puede ser más sencillo si organizas y controlas tus finanzas dependiendo de su función, utilidad o rubro.

Por ello, hoy hablaremos de los tipos de contabilidad que cualquier empresa debe considerar a la hora de administrar sus recursos. Continúa leyendo para descubrirlos y saber para qué se utiliza cada uno.

Los tipos de contabilidad que trataremos a continuación tendrán un enfoque en la administración privada y, en su conjunto, conforman algunas de las operaciones más importantes que deben tener en cuenta las empresas.<< Desarrolla un plan estratégico para tu negocio [Plantilla gratis] >> 

7 tipos de contabilidad
  1. Contabilidad privada
  2. Contabilidad financiera
  3. Contabilidad fiscal
  4. Contabilidad administrativa
  5. Contabilidad analítica
  6. Contabilidad social
  7. Contabilidad medioambiental
1. Contabilidad privada

Comencemos con un término que suele crear confusión: la contabilidad privada. A diferencia de la contaduría pública (que gestiona los recursos de las instituciones y entidades de un Estado con el fin de ofrecer transparencia a los ciudadanos y generar buenos planes de administración financiera) la contabilidad privada se dirige específicamente a empresas. 

A pesar de que muchas veces son contadores públicos quienes llevan el control de las finanzas de algunas empresas, estas en realidad requieren un enfoque centrado en la contabilidad privada. De acuerdo con la SDG, este tipo de contabilidad importa tanto para las microempresas como para las corporaciones multinacionales. Sin lugar a dudas, esta gestión puede llevarla a cabo un contador público, aunque requerirá un abordaje y un compromiso de diferente naturaleza.

2. Contabilidad financiera

Este tipo de contabilidad es la más popular y, por seguro, la que más impacto tiene en el desempeño y vida de una compañía. Podríamos decir que la contabilidad financiera es un acercamiento panorámico al estado económico de una empresa en su conjunto, y contempla cada rubro relacionado con el uso, intercambio o pérdida de recursos.

Esto significa que los departamentos contables no solo deben analizar cuánto dinero se tiene, sino llevar un detallado control de cada una de las actividades y el impacto económico que estas tienen en la organización. Por ello, su actividad es medular para el buen funcionamiento de cada área empresarial, pues ayuda a determinar si el valor de la empresa ha aumentado, cuáles han sido las ganancias y qué gastos se han generado en periodos específicos.

Algunos de los elementos que la contabilidad financiera debe tomar en consideración son:

  • El flujo de efectivo, tanto para las operaciones internas como las externas.
  • Los estados de cuenta bancarios de una empresa.
  • El historial y balance de ingresos y egresos.
  • El patrimonio de la compañía.
  • Las ganancias (o pérdidas) registradas.
3. Contabilidad fiscal

Todas las empresas en el mundo están obligadas por la ley vigente en su territorio al pago de impuestos. Este requisito tributario permite que los Estados perciban aportaciones monetarias que son utilizadas para el mejoramiento de las condiciones sociales. Por esta razón, el cálculo, gestión y cumplimiento en el pago de estos requerimientos es esencial, ya que de no llevarlo a cabo de forma correcta puede significar sanciones y multas a las empresas.

La contabilidad fiscal se especializa en la administración de los recursos disponibles para el pago de impuestos, así como la evaluación de opciones que permiten a las empresas cumplir con sus obligaciones sin tener que pagar grandes cantidades de dinero al fisco. Los expertos de este rubro deben:

  • Conocer a la perfección la legislación tributaria vigente.
  • Hacer cálculos de las diversas tasas aplicables para cada operación.
  • Gestionar los recursos necesarios para el pago de impuestos.
  • Analizar las opciones disponibles para reducir el gasto fiscal.
  • Mantener al día el cumplimiento de las obligaciones correspondientes.
4. Contabilidad administrativa

Ya sabemos que una empresa debe llevar un control integral de todas las operaciones que implican un beneficio o efecto económico en ellas. Si bien los contadores financieros deben poner especial atención en el manejo de los recursos obtenidos por las operaciones comerciales, también es importante atender el manejo interno de recursos. Para ello existe la contabilidad administrativa.

Este tipo de contabilidad ayuda a las empresas a entender el flujo de dinero que se da dentro de su ecosistema, ya sea entre departamentos, en diferentes niveles jerárquicos o en distintas locaciones.

Estos análisis sirven para conocer la operatividad de la organización, por lo que tienen un interés por promover el crecimiento de la empresa y detectar irregularidades en el manejo de recursos. Este tipo de contabilidad debe gestionarse de forma cautelosa, ya que el 80 % de los trabajadores lo percibe como un castigo, en lugar de verlo como una herramienta de crecimiento. La contabilidad administrativa incluye la evaluación de:

  • Inventarios.
  • Transacciones interempresariales.
  • Activos y pasivos.
  • Desempeño del personal
  • Asignación de recursos para proyectos.
5. Contabilidad analítica

La contabilidad analítica es un tipo de evaluación que se desprende de la contabilidad administrativa, pero que pone especial atención en los gastos de una empresa. Por ello también es conocida como contabilidad de costos. 

Una empresa siempre esperará obtener las mayores ganancias a cambio de las inversiones más bajas. Solo de este modo se pueden obtener utilidades y crecer financieramente.

La contabilidad analítica debe considerar los sueldos de los trabajadores, la compra de insumos, los pagos por servicios y todos los aspectos que permiten que la compañía opere. A través de ella las empresas pueden saber:

  • ¿Cuánto están gastando en cada área?
  • ¿Dónde hace falta recortar presupuesto?
  • ¿Cuál es la brecha salarial?
  • ¿Cuáles proveedores ofrecen mejores precios?
  • ¿Cómo asignar mejor los recursos?
6. Contabilidad social

Sea de manera consciente o no, todas las empresas inciden en la sociedad: generan empleos, mejoran la economía de una comunidad, transforman los hábitos de consumo y, en muchas ocasiones, la forma de vida de las personas. Si bien saber cómo influye una compañía en el medio social no es una obligación de las empresas, cada vez es más común hablar de responsabilidad social y del interés que las empresas deben poner en estos factores.

La contabilidad social debe monitorear la inversión que hacen los consumidores en la empresa, el dinero que se invierte en el mejoramiento de las comunidades y el impacto financiero, fiscal y cultural que tiene en su medio. Esto hace evidente la importancia que tiene una empresa en la comunidad y la imagen que su marca comunica.

Naturalmente, la contabilidad social puede incidir en la toma de decisiones de venta, marketing y atención, ya que las empresas deben estar dispuestas a cambiar cuando los consumidores esperan diferentes cosas de ellos. Las métricas de la contabilidad social ayudan a:

  • Conocer la percepción pública de una marca.
  • Diseñar estrategias de responsabilidad social, como campañas educativas o de retribución y mejora social.
  • Promover la transparencia y hacer de la responsabilidad social un punto a favor de la empresa.
  • Incidir en la toma de decisión política de una comunidad.
  • Acercarse a los consumidores.
7. Contabilidad medioambiental

De forma paralela, la cuestión medioambiental ha tomado una gran importancia en los medios comerciales actuales. Una empresa no solo debe producir, sino hacerlo de forma responsable y con el compromiso de sumar esfuerzos para la conservación de los ecosistemas. Justamente para esto sirve la contabilidad medioambiental.

Al llevar a cabo un estudio de esta naturaleza se puede saber cuáles son los efectos ambientales que tiene cada una de las operaciones de una compañía a partir del monitoreo del uso de recursos. Por ello, la contabilidad medioambiental no solo parte del flujo de recursos económicos y de insumos materiales, sino también naturales.

La CEPAL cuenta con herramientas para analizar lo que han llamado el «capital natural», que ayuda a las empresas a vigilar su impacto y estrategias ambientales. Algunas de las cuestiones que se atienden mediante la contabilidad medioambiental son:

  • ¿Cuántos recursos no renovables utilizo para llevar a cabo mis actividades empresariales?
  • ¿Qué opciones existen para reducir costos y disminuir mi huella de carbono?
  • ¿Qué dice la ley medioambiental sobre mi área de negocio?
  • ¿Cuánto dinero pierdo en el pago de impuestos por compensaciones medioambientales?
  • ¿Qué imagen tiene la sociedad de mi marca y de su responsabilidad ambiental?

Ten en cuenta que estos tipos de contabilidad no se excluyen entre sí y que, por el contrario, cuantos más de ellos involucres en tu empresa, mejor conocerás el estado económico y estarás mejor equipado para tomar decisiones. 

Fuente: https://blog.hubspot.es/sales/tipos-de-contabilidad?utm_campaign=BlogHubSpotEspanolDaily&utm_medium=email&utm_content=225255181&utm_source=hs_email

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